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“Los ingenieros biomédicos pueden ayudar a que se agilicen los procesos de transferencia científica por su doble perfil: tecnológico y clínico”

Daniel Ruiz, Director del grado de ingeniería biomédica de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante, estuvo en el II Foro de Cirugía Digital analizando la importancia de la transferencia científica y el papel del ingeniero biomédico en ella

El Dr. Daniel Ruiz, Director del grado de ingeniería biomédica de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante, fue otro de los ponentes clave en el II Foro de Cirugía Digital celebrado, en esta ocasión, de forma virtual. Bajo el título Transferencia del conocimiento, Daniel ofreció una ponencia con una perspectiva muy completa sobre lo que supone la transferencia científica en la medicina y cómo actúan en ella las diferentes figuras implicadas. Asimismo, hizo especial hincapié en el papel de los ingenieros biomédicos en todo este proceso. Un papel cada vez más demandado en cirugías caracterizadas por cierta complejidad. 

El doctor comenzaba su ponencia afirmando: “La transferencia de conocimiento, ya provenga de la ciencia o del mundo de la tecnología, al final es “coger” conocimiento, dependiendo del ámbito, y llevarlo a un producto que sea útil a la sociedad. En este proceso de transferencia del conocimiento participan diversos actores que son fundamentales para que llegue a buen puerto. Uno de los actores son los investigadores, parte fundamental de esta transferencia de conocimiento porque es de donde parte esa transferencia.

El primer factor, tal y como afirmaba Daniel, son los investigadores; clave en el origen de este proceso. “Los investigadores son los que tienen la idea, independientemente del origen de ésta. Puede ser que la idea derive de otra investigación. Esto suele pasar con la investigación aplicada.Tenemos una investigación básica que puede ser el conjunto de estas fórmulas o algoritmos o la optimización de una determinada fórmula química, etc. Y cómo esta investigación básica se aplica a un determinado ámbito, aquí tendríamos las ideas que han derivado de investigaciones anteriores.

Luego tendríamos un origen que parte de una necesidad, es decir, aparece un determinado problema que debe resolverse. Normalmente a un investigador o a un conjunto de investigadores se les ocurre cómo resolver este problema. Esta resolución ha partido de la necesidad. Además, el proceso de investigación parte de una hipótesis que tiene una experimentación, para hacer la experimentación se deben implementar determinados aspectos de la investigación.

Al final, todo este trabajo de investigación, normalmente acaba en publicaciones que lo que hacen es contar al mundo científico cuál ha sido el proceso que ha desarrollado la investigación y los resultados. Esto, en una escala de madurez tecnológica que se conoce como TRL, se queda normalmente en nivel 2 o 3. Para que se hagan una idea, que un producto tecnológico pueda sacarse al mercado implica un nivel 9, es el máximo nivel de madurez”.

El segundo factor clave de esta tríada son las empresas: “Luego tenemos la empresa, que tiene una actividad fundamental: la financiación de esa transferencia. Si nosotros dejamos la investigación en un nivel 3 de madurez, ¿cómo la llevamos hasta el nivel 9? Eso implica un esfuerzo, un trabajo, otro tipo de desarrollo y un coste que es financiado por las empresas. Hay otro elemento que normalmente se olvida: cuando un producto llega al nivel 9 no está todavía transferido. Un aspecto que se olvida es que la investigación no se transfiere a las empresas normalmente, el objetivo es que ésta recaiga en la sociedad. Por lo tanto, todavía falta un aspecto importante que es el marketing y la venta de ese producto. Eso sería, muy brevemente, el ciclo completo de la transferencia”.

Los sanitarios, tal y como expuso Daniel en su ponencia, es el tercer pilar indispensable para que se produzca esa transferencia. “Cuando hablamos del ámbito sanitario, aparece otro actor que son los médicos, los sanitarios en general. Este actor también participa activamente en la transferencia de diversas formas. Por un lado, con su conocimiento. Hay que tener en cuenta que la medicina es una ciencia con una larga historia y está muy especializada, tenemos muchas especialidades médicas y muy diferenciadas entre sí. El campo de conocimiento cuando hablamos de la salud es muy amplio. 

Además, tienen acceso a los pacientes. Para que la transferencia de conocimiento de investigaciones médicas o investigaciones tecnológicas aplicadas a la medicina se produzca es imprescindible que esto en algún momento se aplique a pacientes. Esto pasa por la colaboración con los sanitarios. Finalmente, los médicos van a ser o bien quien utilicen directamente estos prototipos o quien recomienden su uso a los pacientes; es imprescindible que ellos participen también en esta transferencia”.

Pese a que los tres actores suponen la base para este proceso, tal y como afirmaba Daniel, suele haber una lucha de poderes entre ellos que desencadena un resultado que repercute en los pacientes. “El problema que surge es que suele haber una lucha de poderes en las negociaciones para llegar al mercado e intenta ganar uno de esos tres factores. Esto genera un problema importante, y… ¿quién gana? La respuesta es muy sencilla, todos pierden. Al final no se ejecuta la transferencia y hay un efecto colateral que es que los pacientes pierden. Los pacientes que no participan en este proceso de transferencia muchas veces son los más perjudicado”.

Por último, el doctor reflejó la importancia de la labor de los ingenieros biomédicos en la actualidad: “Hay muchas experiencias de transferencia científica que llegan a buen puerto y llegan a las clínicas o acaban en los pacientes, pero no es un proceso fácil. Es un proceso muy complicado por las diferencias de pensamiento y análisis de los factores en los que participan y en los que, profesionales que se están formando actualmente como los ingenieros biomédicos, pueden incluso ayudar a que se agilicen estos procesos de transferencia, precisamente por su doble perfil. Por un lado tienen ese conocimiento tecnológico y por otro lado, también tienen ese conocimiento clínico y esa visión”. 

Te mostramos su intervención al completo en nuestro canal de Youtube. Además, podrás revivir el webinar al completo y el resto de encuentros virtuales celebrados con anterioridad. No te los pierdas.

Avamed Synergy desarrolla un proyecto I+D+i avalado por CDTI 

Participan en el proyecto tres doctores de referencia nacional en las especialidades de neurocirugía en el HRU Carlos Haya de Málaga, maxilofacial HCU de Valladolid y la Unidad de Sarcomas del HU Virgen de la Arrixaca de Murcia 

Avamed Synergy se orienta hacia la innovación tecnológica y la transferencia científica con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La empresa consigue su primer proyecto avalado por CDTI que supone un impulso en su propósito final de mejorar la atención al paciente y en su misión de transferir los avances científicos de la revolución tecnológica al hospital.   

El presente proyecto comenzó a desarrollarse a principio de año. Se centra en mejorar los procesos de planificación quirúrgica mediante realidad virtual e inteligencia artificial y se extenderá por dos años. El objetivo final es poner a disposición del equipo clínico la mejor tecnología para la toma de decisiones en casos de extrema complejidad. En este proyecto se utiliza tecnología de renderizado tridimensional en un entorno de trabajo colaborativo donde cirujano e ingeniero biomédico trabajan junto al resto del equipo de forma virtual.  

El proyecto contará con la participación de tres doctores de referencia nacional en las especialidades de neurocirugía en el HRU Carlos Haya de Málaga, maxilofacial HCU de Valladolid y la Unidad de Sarcomas del HU Virgen de la Arrixaca de Murcia.  

El Ministerio de Innovación a través de su Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial, apuesta por conseguir que el tejido empresarial español genere y transforme conocimiento científico-técnico en crecimiento sostenible y competitivo. Es por esto, que Avamed Synergy se integra entre los proyectos de CDTI como empresa tecnológica dentro del sector sanitario desarrollando valor propio y apostando firmemente por los nuevos avances tecnológicos.

El proyecto, bajo el título SPAQ: SIMULADOR DE PLANIFICACIÓN PARA EL ABORDAJE QUIRÚRGICO, ha sido cofinanciado por el Fondo Europeo de

Desarrollo Regional (FEDER), con el objetivo de promover el desarrollo tecnológico, la innovación y una investigación de calidad.

Aportación económica al proyecto: 186.146,23€

Dr. Luis Miguel Redondo: «Vamos de la mano del ingeniero biomédico»

El Dr. Luis Miguel Redondo, cirujano oral y maxilofacial, interviene en el I Foro de Cirugía Digital hablando acerca de la transferencia científica y la innovación tecnológica en la sanidad pública.

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